|
Nadie puede dar nada que no posea, o mejor dicho que no tenga en su interior.
En el caso particular de la danza oriental nos interesa sacar a relucir nuestro lado femenino, que siempre hemos tenido, pero
que se nos ha hecho creer que debía ser reprimido, anulado y escondido.
La danza del vientre se basa en movimientos continuos y fluidos. Es un baile en el que participa todo el
cuerpo, aunque la mayor parte del movimiento se localiza en las caderas, los músculos abdominales y la pelvis.
De la cintura para arriba la mujer expresa lo etéreo, el cielo, los movimientos son ondulantes y suaves, los brazos son alas...las manos se asemejarían a lenguas
de fuego siempre en expansión.
De la cintura para abajo, la tierra, sus pies aferrados a la tierra demuestran una actitud, una
conexión con la materia.
Así que con la combinación de ambos tipos de movimientos se ejercitan los dos aspectos de la
existencia: el aspecto terrenal y el aspecto etéreo, logrando su equilibrio a través de la danza.

Además la danza
del Vientre desarrolla las posibilidades expresivas del cuerpo de manera sutil y suave; no venciendo a tu cuerpo, sino pidiéndole su colaboración, lo cual genera un sentimiento de
satisfacción y equilibrio interior.
Desde la cabeza hasta el pecho, de los hombros a la muñeca, de la curva del vientre a las caderas,
acompasado con el paso ligero y ágil, el movimiento fluye sinuoso, continuo, como fluyen todas las cosas de la
naturaleza, como la más pura y sincera expresión de poesía.
Se dice que en las cadera de la mujer se mecen las estrellas porque la mujer es un microcosmos que representa
a todo el universo.
Referencias y página de interés:
Efdeportes.com, revista digital de Buenos Aires (Año 10 - N° 78)
Wikipedia - Artículo sobre la Danza del Vientre
Wikipedia - Artículo sobre el Tsifteteli
|